Flores: buceando en Labuan Bajo y de fiesta en Bajawa 3


Al oír el nombre de Flores lo primero que te viene a la cabeza es que la isla estuvo bajo dominio español, además la gran cantidad de iglesias cristianas ayudan a creérselo. Sin embargo, el nombre es portugués pues fueron ellos quienes dominaron la isla.

Ya llegando con el barco (LINK) se puede ver que Flores es una isla espectacular, con mucho que ofrecer a aquellos que tengan la paciencia de explorarla y por lo poco que vimos la primera impresión no engaña mucho. Por desgracia, al extender la Visa necesitábamos un vuelo de salida del país así que nuestros días en Indonesia estaban contados y nuestra visita a Flores se limitó al buceo y una visita relámpago a Bajawa para encontrar las aldeas de los N’gada.

Buceo en el parque nacional de Komodo

Dicen que Komodo es uno de los mejores sitios del mundo para bucear, aunque las fuertes corrientes no lo hacen apto para todos los buceadores. El precio, bastante más caro que en otros lugares de Indonesia, también te hace ver que se trata de un lugar especial. Nosotros comparamos varias escuelas de buceo antes de decantarnos por Uber Scuba. No es la más barata que encontramos pero nos transmitió mucha confianza y el equipo estaba completamente nuevo, cosa que es de agradecer. Una vez en el barco, quizás por suerte nos tocó una buena divemaster, todo fue estupendamente. Otro grupo de los que iba en el mismo barco no tuvo tanta suerte como nosotros. Sea como sea, el momento de meter la cabeza dentro del agua justifica todas las recomendaciones que te han hecho sobre el buceo en Komodo.

Hay peces gigantescos, cosas minúsculas y preciosas, miles de peces, grandes bancos de peces y un coral sano de muchísimos colores. Nuestro tercer buceo nos recompensó también con un tiburón de punta blanca nadando a poco más de un metro de nosotros. Disfrutamos muchísimo de los 3 buceos y nuestra divemaster nos supo hacer evitar las corrientes de manera que sólo en el último las notamos y fue para dejarnos llevar por ella tranquilamente mientras disfrutábamos del paisaje. Por desgracia se nos terminó la batería de la cámara antes de ver el tiburón.

Las aldeas de los N’gada

Los N’gada es una etnia minoritaria que se encuentra alrededor de la zona de Bajawa en la isla de Flores. Cogimos un bus hasta allí sabiendo que apenas tendríamos 1 día completo para estar por allí y ver las aldeas antes de tener que meternos el palizón de 10 ó 12 horas en autobús para volver a Labuan Bajo.

Bosque de bambú en Bajawa

Bosque de bambú en Bajawa

Aunque hay que reconocer que las vistas son espectaculares y sería genial tener tiempo para recorrer la isla a nuestro aire en moto, tampoco se si tendríamos valor. Las carreteras son horribles, llenas de curvas, baches y cambios de rasante. Toda una prueba a la habilidad del conductor, sumado además a la fortaleza natural de los Indonesios que les permite conducir durante 9 ó 12 horas seguidas parando 1 sola vez.

Al final llegamos a Bajawa con las fuerzas muy justas para buscar un hotel baratito y negociar por una moto para el día siguiente. En Bajawa hay pocos turistas extranjeros y moverse andando no te lleva a ningún sitio. Supongo que por eso mismo abusan tanto de los precios. Pretendían cobrarnos por el alquiler de una moto durante 12 horas 150.000 rupias (algo más de 10€). Puede no parecer mucho, pero teniendo en cuenta que habitualmente te cobran 50.000 por 24 horas nos parecia carísimo. Al final, aunque lo intentamos, no conseguimos bajar el precio de los 90.000. Aún y así teníamos transporte.

Aldea de Beni

Aldea de Beni

Al día siguiente cogimos la moto y nos fuímos de camino a Luba y Beni, dos de las aldeas más conocidas. Estas etnias viven en aldeas “gobernadas” por clanes familiares. Alrededor de una gran plaza de tierra se juntan las casas de madera y paja de las distintas familias y aquellas que son más importantes tienen tótems en lo alto: figuras femeninas para las familias donde las mujeres mandan en el clan familiar, y masculinas con lanzas y hachas si son los hombres los que gobiernan el clan familiar.

Altar Ngada

Altar Ngada

Aunque los pueblos resultan muy curiosos de ver, son todos bastante similares y la llegada de la carretera en los últimos años ha llevado también a la llegada del turismo. Lo que hace un par de años era una donación de 10.000 rupias para entrar a Beni se ha convertido ahora en una entrada obligatoria de 25.000 rupias. En las otras aldeas no te cobran entrada pero nos sentimos bastante incómodos en la gran mayoría de ellas. Muchas, aunque siguen manteniendo las formas tradicionales en los altares y las casas, han cambiado la madera por cemento y la paja por chapa metálica, produciendo un efecto curioso. Incluso en estas aldeas más modernas nos pedían dinero. Al final, aunque contentos de haber visto las aldeas, nos volvímos para el hotel algo asqueados por el tema de que incluso los niños de los pueblos insistían en que les diésemos dinero de una manera que apenas te deja disfrutar de lo que ves.

Figuras en lo alto de los tejados

Figuras en lo alto de los tejados

Nos vamos de boda

No, no nos hemos casado, pero después de visitar las aldeas N’gada y salir del hotel buscando algo para comer oímos que alguien nos gritaba “Come here, Come here” (Venid aquí, Venid aquí). Normalmente no hacemos mucho caso a ese tipo de gritos porque suelen ser de alguien que quiere venderte algo o, en el caso de Indonesia, de alguien que simplemente quiere que un extranjero le de la mano. Esta vez, sin embargo, había música y decidimos acercarnos a mirar. Había montada una carpa y varia gente sentada en sillas sirviéndose comida de un buffet. El hombre que nos había gritado nos invitó a sentarnos y nos hizo varias preguntas. Al final cuando descubrieron que éramos cristianos, es decir, que podiamos comer de todo y beber alcohol, se desató la euforia y así fue como nos vimos invitados en una boda. Nos invitaron a comer, asegurándose de que repitiésemos y nos colocaron en un lugar de honor y bien visibles junto a la madre del novio, que fue la que se encargó que no nos faltase de nada y no nos molestase nadie más de los debido.

Con el orgulloso padre de la novia: nuestro amfitrion

Con el orgulloso padre de la novia: nuestro anfitrión, algo contentilo

Cuando terminamos de comer pudimos conocer a la pareja que se casaba que se encontraba dentro de la casa mientras los invitados esperaban fuera y pudimos ver como hacían algo parecido a leerles el futuro en un hígado de vaca. Les felicitamos por la boda y después volvimos a salir fuera donde habían empezado los bailes. Sacaron a Dani a bailar primero para sorpresa y regocijo de todos los invitados que no paraban de reírse. Luego Roser se unió a la fiesta y al cabo de un rato la gente empezó a marcharse. No por nosotros. Era una parada técnica. Nos fuimos nosotros también después de prometer que volveríamos a la noche y así lo hicimos.

Con parte de la familia

Con parte de la familia

Por la noche el nivel de alcohol en sangre de los invitados era evidente y pasamos algo de miedo, no porque fuesen mala gente, sino porque el traje tradicional de los hombres consiste en un Sarung(falda) y un machete colgado al cinto. La de problemas que debe dar un machete cuando se junta con el alcohol. Por suerte era una boda y allí no había problemas, solo felicidad. Bailamos con ellos cerca de una hora y luego nos despedimos entre gracias y fotos habiéndolo pasado en grande. No acabamos de entender muy bien porque nos agradecían ellos el estar allí cuando éramos nosotros los que habíamos recibido su hospitalidad y no sabíamos con qué palabras darles las gracias, pero nos lo pasamos en grande y vivimos una boda Indonesia.

De Boda con los machetes

De boda con los machetes

De cumpleaños

Aunque casi pasamos el cumpleaños de Roser en un bus igual que el de Dani, pues coincidió con nuestra vuelta a Labuan Bajo, llegamos a tiempo para salvar el día. Después de una ducha más que necesaria nos fuimos a consentirnos con comida europea y cenamos una buena pizza de patatas, bacon, creme frèche y basílico que estaba deliciosa. Por supuesto cada uno con su pizza y Roser con sus velas para poder pedir un deseo. El deseo nunca lo sabremos porque si lo cuenta no se cumple.

Pizza de cumpleaños Roser

Pizza de cumpleaños: feliz cumpleaños Roser


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3 Comentarios en “Flores: buceando en Labuan Bajo y de fiesta en Bajawa

  • Luis

    Vaya boda, realmente de esta forma se conocen las verdaderas costumbres, aunque uno siempre siente cierta aprensión, dado que no conoces la gente, ni el ambiente. El buceo se ve muy bien, el segundo era ¿cuando se veía el tiburón?. Por lo demás, supongo que aunques vayas a pueblos interiores no dejan de verte como un turista.