La peor experiencia y uno de los mejores recuerdos: los volcanes Bromo e Ijen 7


Parece que en Indonesia la cosa va de récords, pero al final todo está relacionado con el Idul Fitri, la celebración del final del Ramadan. Después de pasar 3 dias en autobus y de poder visitar Yogyakarta, llegó el momento de seguir camino. Nuestra idea era ir al volcán Kawah Ijen conocido por su bonito lago, sus misteriosos fuegos azules y los trabajadores del azufre.

El negocio del azufre en ijen

En el negocio del azufre en Ijen

Al preguntar por el tren para ir hasta el pueblo base (Banyuwangi), descubrimos que no había disponibilidad hasta el día 19 de Julio: un verdadero problema si contábamos que el día 13 teníamos que estar en Bali porque teníamos visita. En la estación de autobuses nos ofrecian transporte en furgoneta. 24 horas de transporte hasta llegar al pueblo por 700.000 rupias por persona. Después de la experiencia de 3 dias en el autobus no queriamos repetir un viaje tan largo. Así que al final nuestra opción fue coger un tour “organizado” que nos llevaría tanto al Bromo como al Ijen y nos acabaría dejando en el puerto para coger el ferry hasta la isla de Bali. Poco imaginábamos que los 3 días de tour acabarían haciéndose más largos que los 3 días encerrados en un autobus.

Día 1: En la carretera

A las 8 de la mañana nos metían a 12 personas en una minivan (furgoneta) con las mochilas ocupando los asientos traseros. Hasta aquí todo “normal”. El plan era hacer un viaje largo hasta el pie del Bromo donde llegaríamos alrededor de las 6-9 de la tarde y dormir hasta las 3:30 de la mañana hora en que empezaríamos la ascensión al volcán Bromo para ver al amanecer.

En lugar de eso llegamos a las 12 de la noche a la oficina de la agencia de viajes después de un larguísimo viaje con sólo dos paradas en el que conocimos a 3 españoles y una chilena con los que pasaríamos los 3 dias del tour. En la agencia de viaje nos pidieron los tickets del tour y nos los cambiaron por otros sin muchas explicaciones. Aquí vino el primero de los problemas para muchos, a otros de los que habían contratado el tour les desaparecieron cosas del ticket con este cambio.

Esperando el amanecer en el Bromo

Esperando el amanecer en el Bromo

Aprovechando el cambio, los de la agencia nos pidieron que pagasemos la entrada del Bromo y la entrada del pueblo. ¡UN MOMENTO! En internet habíamos leído que para el Bromo NO hay que pagar entrada y en cualquier caso: Qué es eso de una entrada al pueblo? Le preguntamos al de la agencia y nos dice que si no queremos pagar podemos pagar a la entrada del Bromo pero que habrá mucha cola y que él sólo lo hace por nosotros (claro…). Al hacerle ver que si todos pagan en las agencias no habrá cola, se enfada conmigo (Dani) y me dice que podemos pagar donde queramos. Así que el grupo de españoles, con la adoptación de la chica chilena, no pagamos.

Día 2: El bromo

El segundo día no es más que la continuación del primero. Después de discutir lo de las entradas del Bromo, nos suben en unos autobuses destartalados y nos dicen que nos van a llevar a los hoteles aunque con la tonteria es casi la 1 de la madrugada. Llegamos al hotel sólo para descubrir que sólo queda una habitación y que si queremos dormir allí tendremos que pagar el extra por la habitación DeLuxe (600.000 por persona). En ese punto los españoles y la chica chilena nos enfadamos muchísimo, ya que con la agencia habíamos contratado ese hotel. El conductor nos dice que no sabe nada pero que nuestro hotel es quizás otro, así que nos volvemos a subir y seguimos camino.

Humo en el crater del Bromo

Humo en el cráter del Bromo

Llegamos al último de los hoteles y los franceses que compartían bus con nosotros bajan y se meten en el hotel. El conductor baja nuestras maletas y nos explica que allí nos quedamos, que no tenemos hotel y que el se vuelve para la ciudad. Son las 2:20 de la mañana. Nuestro cabreo es monumental y se lo hacemos saber, pero de repente el conductor sufre de amnesia y ha olvidado cómo se habla inglés. Llama a su jefe en la agencia, que nos intenta explicar que sólo hemos contratado transporte pero no alojamiento. Lo que faltaba!

Vistas desde el Bromo

Vistas desde el Bromo

Después de leerle el ticket por teléfono acepta que tenemos alojamiento pero dice que no entiende el inglés y nos cuelga el teléfono. Nos cuesta muchos gritos, muchas llamadas y hacerle ver al conductor que él no se irá de allí hasta que nos solucione el tema del hotel, que nos den 2 habitaciones para 6 personas para que podamos dejar las mochilas mientras hacemos el Bromo.

Mientras tanto los franceses miran la escena o se meten en sus habitaciones sin mostrar nada de soldaridad. Cuando todo termina son las 2:50 de la mañana, así que decidimos no dormir nada y empezar a andar hacia el Bromo.

Efectivamente nadie nos pide ninguna entrada para ir andando hasta el cráter del volcán. Encontramos el camino gracias al móvil de Keko, uno de los españoles del grupo, y después de andar bajo un impresionante manto de estrellas conseguimos encontrar el desvío hacia el cráter.

Lava en el Bromo

Lava en el Bromo: foto de Tamy Exposito

Una vez en la cima, se nos olvidan todos los enfados: el vapor que sale del volcán, sus tripas rugientes y algun ocasional salto de lava hacen que todo haya valido la pena. Poco a poco va llegando más gente, cada uno explicando sus propios problemas con la agencia, que al parecer son muchos. El sol va asomándose poco a poco y arroja luz sobre los misterios del Bromo: un impresionante cráter y un entorno mezcla de ceniza, surcos en la piedra y la impresionante exhuberancia que va siendo desvelada por la niebla. El amanecer en la cima del Bromo se ha convertido en uno de esos recuerdos que pasan a la historia como uno de los mejores del viaje.

Hacia las 6 de la mañana decidimos ir bajando hacia el hotel donde nos esperaría otra pequeña sorpresa: no nos entraba el desayuno aunque habíamos pagado por él. Esta vez, aunque cansados, veníamos del Bromo y todo se solucionó entre sonrisas y un par de llamadas. Al final tuvimos un contundente desayuno para recuperar fuerzas antes de enfrentarnos al siguiente tramo del tour. El viaje hasta el Ijen.

El equipo B, B de Bromo

El equipo B, B de Bromo y de Broma

Nos recogieron en unos autobuses que nos llevaron de vuelta a la agencia. Allí nos tuvieron esperando 3 horas hasta que el grupo de los españoles (otra vez) empezamos a preguntar inquietos qué sucedía. Nadie más parecía estar dispuesto a preocuparse, pero teniendo en cuenta que para el Ijen hay que levantarse a las 1 de la madrugada y que el viaje se auguraba largo, nosotros no queríamos pasar otra noche sin dormir. Así que empezamos a preguntar y después de muchas discusiones a voz en grito, los de la agencia decidieron darnos explicaciones, volver a pedirnos dinero y meternos a todos en un autobus que llevaba parado delante de nosotros las 3 horas. El conductor estaba en el bar fumando y bebiendo café. Fantástico.

Todo el mundo se apresuró a pagar y a subir al bus. Los españoles, después de todas las discusiones que nos había costado llegar a ese punto, nos quedamos sin sitio en el autobus (otra vez volvemos al tema de la solidaridad). Así que terminamos de nuevo en una furgoneta. Esta vez tampoco pagamos la entrada. Sí que hay entrada para el Ijen, pero lo que nos pedían y lo que nos habían dicho en el momento de contratar el tour no cuadraba mucho, así que decidimos pagar in situ. (Efectivamente nos ahorramos 100.000 rupias que sumadas a las del Bromo hacian casi 600.000 rupias ahorradas).

El Bromo ya de día

El Bromo de día

Foto de grupo con unos moteros Indonesios desconocidos

Foto de grupo con unos moteros Indonesios desconocidos en el Bromo

Esta vez sí que teníamos hotel. El conductor nos pidió perdón por su conducción algo más que temeraria, del cabreo que él mismo tenía, y después de pagar lo que nos pidieron por una cena que nos supo a gloria nos echamos a la cama donde caímos rendidos al instante.

Día 3: Ijen y Bali

No pudimos dormir mucho antes de tener que despertarnos para subir al Ijen. A la 1 estábamos en pie y a la 1:30 de camino hacia el volcán. Realmente no hace falta guía para subir al Ijen porque es una auténtica romería. Aún así, te hacen cogerlo y tampoco te sabe mal porque muchos son trabajadores del azufre que intentan sacarse algun dinero extra llevando a la gente al cráter.

Roser con la mascara de gas ya lejos del crater

Roser con la máscara de gas ya lejos del cráter

Hay que recordar que por mucho que estemos de vacaciones/viaje y nos haga ilusión no deja de ser una montaña y requiere cierto esfuerzo y forma física.

Por desgracia el día que subimos había mucho humo y no pudimos ver el lago del cráter, pero sí que pudimos ver los fuegos azules y a las impresionantes formaciones rocosas que ofrece este volcán. Algunos que subieron más tarde que nosotros si que tuvieron la suerte de poder ver el lago. Aún y así fue una experiencia muy dura, no a nivel físico, sino por el espectáculo que ofrece el Ijen.

Borrosos fuegos azules entre las cenizas

Borrosos fuegos azules entre las cenizas

Al bajar del Ijen nos llevaron de nuevo en furgoneta hasta el puerto para coger el ferry a Bali. Estábamos tan agotados después de esos intensos tres días que nos separamos del resto del grupo, compramos unos helados y cogimos una habitación cerca del puerto de Bali, en la localidad de Gilimanuk, donde cogimos la cama con muchísimo gusto.

Estatuas hinduistas ya en Gilimanuk, Bali

Estatuas hinduistas ya en Gilimanuk, Bali


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