La antigua capital polaca: Cracovia 1


Cracovia, fundada en 1038 y nombrada capital de Polonia, ha sido y es una de las ciudad de Polonia con el legado más importante del país. Después de la muerte del rey Segismundo II, en 1572, quien había mantenido y cultivado la ciudad como la capital del reino polaco, su sucesor traslada la capital a Varsovia. Unos dicen que por conveniencia otros porque a Segismundo III se le quemó una parte del palacete donde vivía haciendo uno de sus experimentos químicos. Lo cierto es que Cracovia, desde el momento que la pisamos, no pareció una ciudad preciosa, con nieve y fría, pero muy acogedora y nos arrepentimos, al dejarla, de no haber estado más días.

Así de nevada nos recibían las calles de Cracovia

Así de nevada nos recibían las calles de Cracovia

Teatro de la Ópera

Teatro de la Ópera

Dejamos las cosas en el hostal y nos fuimos hacia el centro neurálgico, sabíamos que a mediodía podríamos encontrar FREE WALKING TOUR de paragüas amarillo, en inglés (ya sabéis, que no tiene un precio fijo pero que alguna propinilla hay que dar) en la puerta principal de la muralla. Fue un interesante paseo de 3 horas recorriendo las callejuelas del centro de la ciudad, el centro histórico y el palacio. Andamos mucho y nos congelamos aún más. La guía hizo hincapié en la mala relación que existía entre los habitantes de Cracovia y los de Varsovia (tipo Barcelona – Madrid) y además nos enteramos de lo seguidores de Papa Juan Pablo II que son en Cracovia, y en Polonia en general.

 

Barbacana de la ciudad antigua

Barbacana de la ciudad antigua

La plaza principal de la ciudad estaba repleta de mercadillos navideños: vino calentito, chocolate recién hecho, chorizos, pan tostado, dulces, regalitos navideños… Qué atmósfera más navideña e invernal creaba. 🙂 Una de las cosas curiosas de la plaza es la torre de la iglesia. Cada hora toca un trompetista una corta melodía desde cada uno de los cuatro ventanucos de la torre. La leyenda dice que un guardia de la torre quiso avisar al pueblo que serían atacados por los enemigos y empezó a tocar la trompeta, pero una flecha atravesó su cuello, con lo que el guardia acabó muriendo. Aún así, consiguió salvar la ciudad, o eso dice la leyenda ya que la verdad es algo distinta y es que la ciudad acabó ardiendo toda entera, pero desde entonces tocan cada hora. El trompetista no parecía ir muy sereno ya que desafinaba de vez en cuando. Ya se sabe, con el frío que hace hay que calentarse de alguna manera, y en Polonia tira mucho de Vodka.

 

Plaza del mercado

Plaza del mercado

Al rico chorizo

Al rico chorizo

Paseando, paseando, una de las chicas que organizaba el tour era española y nos dijo que hay muchísimos españoles viviendo en Polonia, trabajando en Call Centers (de teleoperadores o ayuda a atención al cliente), ya que es mucho más barato para la empresas. Nos sorprendió bastante el dato.
Para conocer más a fondo la ciudad, la misma compañía del tour ofrecía ese mismo día otro diferente: La Cracovia Macabra. Nos pareció curioso y después de un chocolatito reponedor de fuerzas, nos sumamos al tour de nuevo. La verdad es que otro no era tan interesante como el otro. Era una suma de historias de la ciudad sin ninguna conexión en común. No lo recomendaríamos.

Desde Cracovia nos fuimos al día siguiente a Oswiecim, concretamente al museo del campo de concentración de Auschwitz. Existen autobuses o furgonetas que salen con frecuencia de la estación central y te puedes bajar justo enfrente del museo.

Cracovia sigue intacta y no se ha tenido que reconstruir. Así como de Varsovia se destruyó el 90% de la ciudad, Cracovia tuvo más suerte y sus ciuadadanos están bien orgullosos de eso. Las calles empedradas, la muralla, la plaza con las iglesias y las torres, los edifcios de colores, hacen de la ciudad un lugar para quedarse días. Eso sí, con más capas de abrigo o en otra época del año.

 

Castillo de Cracovia

Castillo de Cracovia


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