Malasia: un país tremendamente multicultural 2


Lo poco que habíamos oído de Malasia antes de venir, pues no estaba en nuestros planes, es que se trataba de un país tremendamente multicultural. El propio eslógan del país Malaysia, truly Asia (Malasia, la verdadera Asia) te da una idea de lo orgullosos que están de su mezcla de razas y culturas en el país. Nada más llegar a Kuala Lumpur, la capital, constatábamos que efectivamente es un país con una mezcla cultural increíble y de la que se sienten muy orgullosos.

Nuestra llegada coincidió con la fiesta de la independencia y por todos lados las banderas de todos los estados se mostraban junto con la de Malasia. Se exaltaban las virtudes de las tres etnias predominantes: Malayos, Chinos e Indios. Por supuesto hay muchas más etnias en el país, porque este es un país de immigrantes. De hecho no hay auténticos malayos. Los auténticos malayos provienen de Indonesia.

No es diferente por el resto del país. Se mezclan gran cantidad de culturas en todos los pueblos y ciudades. Lamentablemente esa es sólo la capa brillante de la superfície. Cuando empezamos a profundizar, a hablar con la gente local y a fijarnos bien, toda la apariencia externa se desmorona.

Empiezas a oir y a ver cosas que hacen que toda pretensión de convivencia se desmorone para dar paso a una separación y un racismo a veces evidente.

¡Viva Malasia! Día de la Independencia, Kuala Lumpur

Celebrando el día de la independencia

Cosas como que la gente de la península de Malasia no puede entrar a Borneo sin pasaporte. Necesitan un sello que les da acceso para 90 días sin derecho a trabajar, el mismo sello que nos ponen a nosotros. Nos pareció extraño, un sello para entrar a tu propio país? Pero vas descubriendo más cosas…

Sólo los musulmanes pueden comprar cualquier terreno. Chinos, hindus, nativos y extranjeros sólo tienen acceso a tierras que estén calificadas como tierras de acceso libre, evidentemente por un precio superior al que tienen los otros terrenos.

Oyes cosas como: “Los musulmanes somos mayoría, pero les dejamos vivir en nuestro país”. Esa, desde nuestro punto de vista, no es una frase de tolerancia y armonía. Es una frase de abnegación, una frase que implica muchas connotaciones negativas.

Y lo que más nos impactó fue la definición de Malayo. Con tanta mezcla cultural y con los habitantes originales del país viniendo de Indonesia, con una lengua que es más bien un dialecto del Indonesio, nos preguntábamos quién eran los considerados Malayos. La respuesta solo acrecentó la brecha entre lo que vende el país y la realidad que hay debajo. Un auténtico malayo debe “practicar la religión musulmana, debe provenir de la península y debe seguir las costumbres malayas”. Esta descripción, dada en varios museos y por varia gente, excluye a todos los nativos de Borneo que vivían en la selva incluso antes de que Malasia existiese como país. Excluye a Cristianos, Budistas, Hinduistas y demás religiones que conviven en el país. Excluye a gran parte de la población.

Templo hindu en Kuala Lumpur

Templo hindú en Kuala Lumpur

Luego, todo un conjunto de cosas que hemos visto y conversaciones que hemos tenido han desembocado en la rotura total de esta imagen de país multicultural, tolerante y orgulloso de su diversidad. Malasia es un país complicado con una historia que lo es todavía más y que esconde racismo y otros problemas bajo una imagen publicitaria perfecta que se les vende incluso a los propios malayos con mensajes propagandísticos en el bus, en los museos o en los periódicos.

A pesar de esta capa brillante de perfección, no deja de gustarnos menos el país: la gente es agradable, la comida es buena y la naturaleza preciosa.


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