Hong Kong nos pone a prueba 4


En Hong Kong nos esperaban sólo 3 días completos. Así que era una nueva experiencia para nosotros: muchas cosas y poco tiempo.

Llegada por todo lo alto

No solemos llegar de noche a las ciudades pero en el caso de Hong Kong nos iba de más de 200€ así que esta vez llegamos tarde (por el avión). Para hacerlo más divertido, 5 minutos antes de coger el avión nos llegó un mensaje diciendo que la reserva del hostal había sido cancelado. Contactamos con el hotel y nos subimos al avión sin tener una respuesta pese a la media hora de retraso que llevaba. Ya nos preocuparíamos de eso al llegar.

Las Chunking Mansion donde nos alojamos en Hong Kong

Las Chunking Mansions, donde nos alojamos en Hong Kong

Al llegar al hotel cerca de las 11 de la noche nos informaron que, efectivamente, tenían la habitación libre. Eso si, el precio sería por una noche más alto que por toda la reserva. Nos indignamos y rechazamos la habitación, pero nos llevó hasta la 1 de la mañana encontrar un sitio donde dormir. Ya pensábamos que íbamos a dormir en el Mc Donalds 24 horas cuando nos acordamos de un hotel que nos había ofrecido un precio desorbitado, que a la 1 de la mañana ya nos empezaba a parecer razonable. Así que fuimos a aquel lugar y pactamos un precio para las noches que ibamos a estar allí, era fin de semana y todo estaba lleno. Por “suerte” estábamos en las Chunking Mansions y la cantidad de hoteles en el edificio es enorme. Nos fuimos a dormir reventados pero sabiendo que al día siguiente no deberíamos preocuparnos por el alojamiento y podríamos visitar la ciudad.

Ahora sí, Hong Kong

Cuando llegamos a Hong Kong nos costó darnos cuenta de que estábamos en China, no porque no sea evidente en cada rincón de la ciudad sino porque después de los problemas con la visa nos habíamos hecho a la idea de que no pisaríamos China. Las tiendas de lujo en el centro de la ciudad tampoco ayudan.

Hong Kong es una curiosa mezcla entre modernidad, extremo lujo y templos con siglos de tradición. Aunque en los días que estuvimos allí lo que predominó quizás fue esa sensación de extremo lujo.

De templos y mercados nocturnos

Lo primero que hicimos en Hong Kong fue ir a visitar Won Tai Sin, un templo taoísta que es uno de los más antiguos de Hong Kong. Aunque el templo es muy bonito y colorido, es también muy bullicioso y en ningún momento, ni siquiera paseando por sus jardines con estanques e incluso cascadas llegas a tener esa sensación de paz que transmiten otros templos de esta religión. Así que le dedicamos un rato por disfrutar de la curiosa arquitectura y de las estatuas y nos fuimos en busca del siguiente templo.

Jardines de Won Tai Sin

Jardines de Won Tai Sin

Después del templo chino debíamos ir a la pagoda de los 10.000 budas y decidimos andar en lugar de coger el metro y fue un gran acierto porque encontramos un templo japonés del que no sabemos el nombre pero que fue un gran descubrimiento. Un lugar tranquilo y construído con madera de teca completamente impresionante.

Templo japonés en Hong Kong

Templo japonés en Hong Kong

La tarde la dedicamos a visitar los jardines amurallados de Kowloon y algunos de los mercados que florecen en la ciudad por la tarde/noche como el de los pájaros, el de las flores o el de las mujeres, llamado así porque está lleno de puestos de ropa, no porque se vendan mujeres. Los jardines son muy bonitos, con una mezcla de árboles muy cuidados y bonitos edificios, aunque nuestra idea al ir allí era encontrar unas ruinas más que unos jardines porque el lugar se llama zona arqueológica de Kowloon, o al menos así salía en nuestro mapa.

 

La isla de Hong Kong

Al hablar de Hong Kong, siempre se nos había planteado como una ciudad estado. Hong Kong es algo más, es una región de China y eso para un país tan grande como este significa que tiene varias ciudades y muchas cosas por descubrir. La isla de Hong Kong es la auténtica ciudad de Hong Kong y donde se encuentra también el distrito financiero. Cruzamos en ferry después de pasar algunas horas en el museo de Hong Kong tratando de descubrir un poco la historia de esta región. Por desgracia no le pudimos dedicar todas las horas que se merece al museo, pero es enorme además de gratuito y muy interesante.

La bahía de Hong Kong por la noche

La bahía de Hong Kong por la noche

Una vez cruzas con el ferry no sabes a donde mirar. Los edificios de la isla son impresionantes rascacielos que le hacen sentir a uno pequeño. La circulación es para los coches y a los peatones no nos queda otra que andar por los pasos elevados llenos de centros comerciales para evitar el tráfico.

Llegando a la isla de Hong Kong

Llegando a la isla de Hong Kong

Dentro de uno de estos centros comerciales está el edifico Two International al que puedes subir a la planta 54 para disfrutar de unas magnificas vistas del skyline de Hong Kong. Al llegar al edificio nos sentimos algo fuera de lugar, porque todo parece demasiado lujoso y hay mucha seguridad. Ya nos disponíamos a irnos cuando un miembro de seguridad nos preguntó si queríamos ver las vistas desde la planta 54. Aceptamos  y valió la pena.

Vistas desde el edificio Two International

Vistas desde el edificio Two Internationals en B&N

Otro lugar desde el que se tienen unas buenas vistas es desde el pico Victoria, así que nos dirigimos hacia allí para descubrir que se había levantado niebla y que nos esperaba un atardecer lluvioso. Disfrutamos de lo que pudimos con estas vistas y decidimos volver andando en lugar de coger de nuevo el autobús. El paseo, aunque largo y muy cuesta abajo, está asfaltado y muy bien acondicionado, lleno de gente corriendo o paseando así que no tuvimos problemas para encontrar el camino pese a ser de noche y pudimos descubrir un Hong Kong no tan rico donde los que viven son también currifichantes normales.

Las otras calles de Hong Kong

Las otras calles de Hong Kong

La isla de Lantau

Otra de las zonas más concocidas de Hong Kong es la de la isla de Lantau, donde se puede ver el gran Buda que preside una de las montañas de la zona y muchas cosas más, aunque nosotros nos quedaríamos con la primera. Está isla parece tener muchísimas cosas a ofrecer, sobre todo a aquellos que son amantes de la naturaleza, porque está llena de montañas, cuevas, playas y naturaleza en general. El problema es que se debe tener tiempo y dinero para poder alojarse y disfrutar de estas cosas, porque Hong Kong es caro, muy caro.

Vistas desde el Buda de Lantau

Vistas desde el Buda de Lantau

Nosotros llegamos en metro hasta la isla de Lantau para encontrarnos unas colas kilométricas para coger el autobús que sube hasta el complejo de templos y el gran Buda. El Buda es muy bonito y desde la zona se puede acceder a varios trekkings, al camino de la sabiduria y a un monasterio Taoísta donde comimos bastante bien a un precio muy razonable y con unos dulces caseros muy muy buenos. Nos gustó bastante el lugar, sobre todo por la tranquilidad que transmite en contraste con el bullicio de la gran ciudad y por el bonito paisaje. Descubrimos, tarde que hay un trekking desde la parada de metro hasta el lugar donde estábamos que atraviesa la montaña. Lo hicimos de bajada, tardando casi dos horas pero disfrutando de la tranquilidad del bosque y de algun ocasional monasterio budista.

Bajando del Buda de Lantau

Bajando del Buda de Lantau

 

Después de Lantau nuestros días en Hong Kong se acababan y nos hemos dejado mucho por ver, pero aún y así terminamos muy satisfechos con los días que hemos tenido, porque aunque es un lugar de muchos contrastes, de bullicio, estrés y lujo, Hong Kong tiene cosas muy interesantes por ofrecer. Hong Kong, desde luego, es único.


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